Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

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Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

Mensaje por jarabedepinza el 2013-12-12, 12:24

Eso solo, me pico el gusanillo de la curiosidad.
Y...si me convencen........al vez.......pueda ser, me compre una.
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jarabedepinza

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Re: Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

Mensaje por GanjaMan el 2013-12-26, 00:20

Son ligeras, la estetica es lo malo
jamas ni cuando fuma estilo locomotora queme ninguna
ahora mismo solo tengo una por que los precios como el buen vino asusta un poco
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GanjaMan

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Re: Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

Mensaje por GanjaMan el 2014-01-05, 21:35

revisando La taberna lei que qeuria una foto ahora mismo le hago una
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GanjaMan

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Re: Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

Mensaje por GanjaMan el 2014-01-05, 22:21

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GanjaMan

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Re: Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

Mensaje por Invitado el 2014-04-09, 04:59

Reproduzco aquí un interesante artículo sobre la morta, escrito y publicado en el foro del PCE por Don José Ventura.




PIPAS DE MORTA



El material conocido como morta, bog oak o moorland oak, es una madera. No tiene naturaleza carbonífera ni tampoco la naturaleza pétrea o petrificada propia de los fósiles. Es, insisto, una madera, y además una madera de roble (Quercus robur para el roble común; o Quercus petraea, para el roble de ciertas regiones francesas y de Europa central; o Quercus alba, para el roble americano). Lo que ocurre es que esa madera de roble que conocemos como morta posee unas características especiales, que ha adquirido gracias a ciertos procesos físico-químicos naturales que ha sufrido durante cientos (o incluso miles) de años sumergida en un medio acuoso (cauces de ríos, lagos, zonas pantanosas).

Cuando un árbol se tala o se desarraiga por cualquier motivo (un huracán, la desaparición del sustrato que lo mantenía, etc.), se inician inmediatamente unos procesos de degradación y transformación de las sustancias y estructuras que configuran la madera (la celulosa y hemi-celulosa pierden su carácter cristalino, la savia se endurece y oxida, las fibras de lignina se deshacen, etc.). Aparte de la acción de ciertos insectos (xilófagos) y de otros animales, la mayor parte de esos procesos están producidos por bacterias y hongos que necesitan la luz y sobre todo el aire para vivir (bacterias aerobias). Y el resultado de esa acción conjunta es la degradación y desmenuzamiento de la madera del árbol (si alguna vez, paseando por un bosque, nos fijamos en un viejo tocón de un árbol cortado o en un tronco caído, observaremos esa especie de serrín grueso en que la madera se va transformando con el tiempo por el efecto de estos agentes).

Cuando un árbol recién cortado o desarraigado (sea por la acción del viento, un terremoto o cualquier otra causa) cae al agua (dulce, como veremos), sea al borde de un río o un lago, o en una zona pantanosa, esos procesos de degradación y transformación que destruyen la la madera no se producen (o, mejor dicho, se producen con una intensidad muchísimo menor). El agua apenas contiene oxigeno (algo tiene, porque si no los peces no podrían respirar y se asfixiarían, se ahogarían en el agua, ¡qué cosas!). Y al tener tan poco oxígeno la acción de las bacterias aerobias y los hongos a que hemos hecho mención no tiene lugar, la madera sumergida en el agua se preserva, se mantiene en su naturaleza y condición, sin otra degradación que la que producen otras bacterias que no necesitan el aire (propiamente el oxígeno) para vivir, llamadas bacterias anaerobias (esta acción es, sin embargo, mucho mas lenta y de menor intensidad que la producida por las bacterias aerobias).

A la madera de un roble (o de otro árbol) sumergida en el agua de un río, un lago o un pantano (y preservada así del deterioro y la degradación producida por las bacterias aerobias y los hongos), hay que añadir otro factor favorable para llegar a obtener la morta. Y ese factor son los taninos, sustancias orgánicas de la familia de los polifenoles de las que el roble (precisamente el roble) tiene en abundancia. Son esos mismos taninos del roble los que nos permiten disfrutar de un Castillo Ygay Gran Reserva del 2001, después de que el vino (que ya tiene sus propios taninos) haya permanecido mas de dos años disolviendo e incorporando a su estructura vínica los “tostados” taninos de una barrica nueva de roble de Allier.

Madera de roble sumergida en agua (a veces semienterrada en el lodo del fondo de los ríos, lagos y zonas pantanosas, a veces cubierta de grava o cantos rodados en la ribera de un río, pero eso es irrelevante) y taninos (los del propio roble), esos son los dos primeros ingredientes para obtener una morta. Pero falta un tercer ingrediente, que es el hierro.

Porque los taninos tienen una propiedad muy interesante, que es la de reaccionar con el hierro (y otros metales) para formar unas sustancias complejas (principalmente sales orgánicas y quelatos) de color negro. Esa propiedad constituye un desastre en la industria del vino, dando lugar a lo que se llama la quiebra férrica del vino o quiebra negra del vino (la formación de una turbidez de color oscuro si el vino está en contacto con algún objeto de hierro). Y constituye, por el contrario, una ventaja en la industria de las tintas para impresión o tintas para escribir (donde esta propiedad se utiliza provechosamente). Y también constituye una ventaja en la materia que ahora tratamos: durante cientos de años (o miles de años), la madera de roble sumergida en el agua va captando los iones de hierro que se encuentran en dicha agua (tanto mas si son aguas con gran contenido de hierro, las llamadas aguas ferruginosas); y la combinación de dichos cationes de hierro con los taninos del roble da lugar a ese color negro que tiene la morta y a la aparición de unas propiedades de la madera que antes no tenía, y que la hacen apta para fabricar con ella pipas de fumar.


PROPIEDADES DE LA MORTA

La lenta formación, durante siglos, de los complejos y sales que el hierro forma con los taninos del roble sumergido, unido a la incorporación a la madera de otras sales inorgánicas presentes en el agua (principalmente sales de calcio, potasio y magnesio), produce notables cambios en las propiedades físicas de dicha madera, entre las que destacan las siguientes:

1º.- Se produce un notable aumento de la dureza. La morta es una madera muy dura (bastante mas dura que la madera de la cepa de brezo). Y esa característica obliga a los artesanos que fabrican pipas de morta a utilizar herramientas especiales (o a modificar las que habitualmente utilizan), con el fin de trabajar con aprovechamiento este material. A la dureza se une cierto grado de fragilidad o falta de resistencia al impacto de esta madera, que sin alcanzar (ni mucho menos) la que presentan materiales como la porcelana o la espuma de mar (por poner dos ejemplos conocidos), no deja de plantear importantes problemas al artesano (y digo artesano porque la fabricación en serie de pipas de morta es impensable, muchas de las etapas del proceso de fabricación deben de realizarse manualmente, sin posibilidad de utilizar herramienta eléctrica alguna). Ello provoca, junto con otro fenómeno que estudiaremos, que el porcentaje de material no aprovechable de los troncos de morta sacados de los fondos de ríos, lagos o zonas pantanosas sea muy alto (con el consiguiente aumento del precio de fabricación de la pipa de morta).

2º.- Se produce igualmente un aumento considerable de la densidad de la madera respecto de la que tiene el roble normal (no sometido al proceso de incorporación de iones y sales inorgánicas que hemos descrito). Esta propiedad de la densidad juega aquí un papel tan preponderante como el que desempeña en el brezo (cuando hablo del brezo me refiero siempre a la cepa de brezo, es decir al engrosamiento, nudo, quiste o tumoración que sufre la raíz de dicho arbusto (Erica arborea) en su parte superior, cerca del tronco, con propiedades singulares totalmente diferentes a las que presentan la propia raíz o el tronco, que son precisamente las que hacen que dicha madera sea idónea para fabricar las pipas que fumamos). Pero si en el brezo la densidad está relacionada fundamentalmente con el tamaño de los poros de la madera (cuanto mas pequeños sea los poros la densidad es mas alta y la pipa será mejor) y dicho tamaño, a su vez, está relacionado con la edad de la cepa (una cepa de 50 años tiene las vetas mas próximas que otra de 10 años y, por consiguiente, los conductos capilares o poros entre ellas son mas pequeños), en la morta dicha alta densidad (que la hace hábil para fabricar pipas) está relacionada con la cantidad de iones (principalmente de hierro) que se han incorporado a la madera, o, dicho de otra forma, de si los procesos químicos producidos durante los centenares de años en que el tronco del roble estuvo sumergido se han llevado a cabo completamente o no, de si ha habido zonas en el interior del tronco en las que, por las razones que sean, no se han dado esos procesos especiales, sino los normales de degradación y descomposición aeróbica que se inician con la muerte del árbol.

En la morta, por tanto, la alta densidad está directamente relacionada con las cantidad o porcentaje de cenizas (compuestos inorgánicos) que deja tras su incineración total, de manera que se puede decir que una buena morta (hábil, en principio, para fabricar una pipa fumable) se caracteriza por ser una madera completamente negra (cuanto mas negra es la madera mas probabilidades hay de que el proceso de incorporación del hierro haya sido completo), con alta densidad (si un buen brezo tiene una densidad de entre 0,7 y 0,9 gr/cm3, una buena morta debe tener una densidad similar, superior en todo caso a 0,8 gr/cm3), y dejar un alto grado de cenizas inertes (tras su incineración total), de manera que si el brezo deja unos 3 milígramos de cenizas por cada gramo de material incinerado, la morta debe dejar no menos de 9 miligramos de cenizas por gramo para poder ser considerado como material adecuado para fabricar una pipa.

3º.- Otra propiedad importante de la morta es su grado de resistencia al calor, concretamente su capacidad de resistir sin quemarse las temperaturas de casi 600ºC producidas en el cono de ignición de la denominada zona de combustión del tabaco, en la interior del hornillo de la pipa (recordemos que al fumar se pueden distinguir en el hornillo otras dos zonas, la zona de destilación y la zona de condensación, donde las temperaturas son mucho menores). Pues bien, podemos decir que en el brezo ese efecto del quemado de la madera (carbonización) se produce de manera casi imperceptible y de forma superficial, pero continuamente, cada vez que fumamos una de nuestras pipas. Es ese proceso precisamente el que produce el denominado aculotado de la pipa (la estructura semivítrea del aculotado se debe a la fusión de los denominados extractivos del interior de la madera), y el que hace que nuestras fumadas “sepan a brezo”, ya que los productos volátiles de esa mínima combustión y carbonización de las paredes del hornillo se mezclan con los derivados de la combustión del tabaco, dando al humo unos sabores y unos olores que no existirían de fumarse el tabaco en un material absolutamente inerte como puede ser la porcelana. Esa apreciación del sabor y el olor del brezo en la fumada es valorada positivamente por la mayoría de los fumadores de pipa: la minúscula cantidad de brezo quemado, cada vez que fumamos, en la capa superficial de las paredes del hornillo, tiene un sabor dulce y tostado agradable, que en la mayoría de las ocasiones mejora el sabor y el olor de la mezcla de tabaco que estemos fumando, aunque sea a costa de desvirtuar o enmascarar en cierta medida la verdadera naturaleza (buena o mala) de dicha mezcla de tabaco.

En las pipas de morta eso no ocurre. La madera de morta no se quema a las temperaturas de la fumada, o al menos no lo hace en la proporción y con la intensidad con que lo hace el brezo (ya veremos en el próximo capítulo que cuando un fumador se lamenta amargamente de haber quemado su pipa de morta se está refiriendo, casi siempre sin conocer la verdadera causa, a un terrible fenómeno (del que muy pocos se atreven a hablar, aunque lo conozcan), que constituye sin duda el mayor inconveniente de este singular material que es la morta). En condiciones normales, por tanto, y debido a esa muy baja combustibilidad de la madera, los fumadores de pipas de morta subrayan con acierto que este material proporciona una fumada neutra, similar a la que proporcionan la porcelana o la espuma de mar. El aculotado aquí no se produce nunca, y la pipa morta no añade nada al sabor y al olor del tabaco que estemos fumando, cuyas características (buenas o malas) apreciaremos siempre con toda nitidez, sin enmascaramiento alguno (de ahí que las pipas de morta se utilicen cada vez mas como eficaces pipas de cata para mezclas de tabaco).

4º.- Una última característica destacable de la madera de morta es su buena capacidad para absorber la humedad, similar (o incluso superior) a la que posee el brezo.

Sobre esta cuestión, no obstante, existe una gran confusión entre los fumadores de pipa, lo que ha llevado a la formulación de conceptos claramente erróneos, cuya reiteración y difusión ha propiciado la aparición de alguna de esas “leyendas urbanas” que vengo denunciando y contra las que pongo en guardia continuamente. Como el estudio en profundidad de dichas cuestiones excede del presente trabajo, dejaremos para otra ocasión dicha tarea, adelantando ahora los siguientes datos:

a).- El contenido de humedad típico, es decir, el coeficiente o porcentaje de humedad de equilibrio en condiciones estándar (20ºC y 65% de humedad relativa del aire) es muy similar en el brezo y en la morta (entre el 12% y el 14%, en peso). Dichos valores coinciden también, curiosamente, con el coeficiente de humedad que tiene el tabaco (entre el 12% y el 13%).

b).- En el brezo, la capacidad de absorción de la humedad de la fumada se basa fundamentalmente en un efecto físico de capilaridad. En un brezo de buena calidad los poros o capilares de la madera son pequeños, numerosos y de mayor longitud, pudiendo absorber una cantidad grande de moléculas de agua. Si el brezo es de peor calidad, los poros o capilares son mas anchos, mas cortos y menos numerosos, por lo que el efecto de capilaridad es mucho menor (el agua rellena por gravedad el ancho poro y se desborda fuera de él rápidamente).

c).- En la morta los poros o capilares son muy numerosos y largos, pero de un tamaño mayor que los del mejor brezo. Esa característica hace que el pulido exterior de la cazoleta de una pipa de morta presente problemas importantes, pues es difícil disimular esos poros abiertos (de ahí que la mayoría de las pipas de morta se sometan a un arenado profundo, con la ventaja adicional de que se aumenta mucho la superficie de radiación del calor, que es uno de los factores críticos en las pipas de morta). Siendo ello así, la aparente muy buena capacidad de absorción de humedad de las pipas de morta durante la fumada (las paredes y el interior del hornillo se observan absolutamente secos cuando acabamos de fumar) ha de atribuirse a otras causas. Y mi opinión personal es que, con independencia de una buena porosidad de la morta (que la tiene), lo que ocurre realmente es que en la fumada con estas pipas se condensa menos vapor de agua en las zonas destilación y condensación del hornillo, debido a que el gradiente de temperatura entre esas zonas y la zona de combustión es mucho menor aquí. Dicho de otra forma, el menor calor específico de la morta respecto del brezo (la morta se calienta muy rápidamente pero también se enfría muy rápidamente) hace que todo el hornillo esté a una temperatura relativamente alta (sin diferencias muy notables entre las distintas zonas), de manera que el vapor de agua se incorpora al humo de la fumada sin condensar en las paredes del hornillo (o condensando en una proporción mucho menor que en el brezo), llegando a la boca junto con el resto de los componentes del humo.

A la vista de lo expuesto todo haría suponer que la morta tendría que ser un excelente material para la fabricación de pipas, perfectamente equiparable al brezo. Dureza, muy buena resistencia al calor, excelente capacidad (al menos aparente) de absorber la humedad de la fumada, densidad alta, etc. Pero hay un factor oculto, un terrible secreto del que muy pocos artesanos se atreven a hablar, que en buena medida echa por tierra esas expectativas. De él nos ocuparemos en profundidad en el próximo capítulo de este estudio, donde también se plantean y se contestan una serie de “PREGUNTAS PERTINENTES” en relación a las pipas de morta, del tenor de la que hacía Jaime al preguntarse ¿Fuman las Morta tan bien como las pipas de brezo?. Finalmente daré una pequeña reseña bibliográfica con los artículos y estudios sobre la morta que entiendo mas interesantes para un adecuado conocimiento de este material y de las pipas que con él se fabrican.


LA MUERTE EN EL HUEVO


No es conocida con certeza la causa u origen de la formación de las cepas en la parte superior de las raíces del brezo. En otras especies vegetales (como el olmo, el abedul o el olivo) en las que de vez en cuando se producen ese tipo de nudos, quistes o engrosamientos de las raíces, la causa se atribuye a la agresión de la raíz por parte de insectos (o larvas de insectos), así como a la cristalización de sales en el interior de la savia que circula por dichas raíces, ataques de los que la planta intenta protegerse mediante la formación de esos tumores o quistes que engloban o aíslan al agresor. No parece que sea éste, sin embargo, el origen de las cepas del brezo, habida cuenta la gran cantidad de individuos de esta planta arbustiva, creciendo en muy diferentes regiones y países, que presentan esta notable peculiaridad. Es así como la formación de la cepa en la Erica Arborea se atribuye a un mecanismo biológico por el que la planta que está creciendo en un terreno árido o pedregoso, con poco aporte de agua, sometida además en muchas ocasiones a fuertes vientos marinos que azotan el terreno donde crece, se provee de un depósito o reservorio de agua que le permita resistir las penosas condiciones en las que vive en los momentos en los que la carencia de agua en el suelo se hace mas dramática.

Sea como fuere, lo cierto es que una vez iniciada la formación de la cepa en el brezo su crecimiento y desarrollo se rige por las inmutables y regulares leyes que la Naturaleza ha fijado en la dotación genética de la especie, de manera que en cualquier cepa de brezo encontraremos la misma configuración estructural, el mismo crecimiento por capas anuales típico de los árboles y arbustos, y la misma o muy similar composición química de las células, fibras, alveolos, capilares y demás elementos que configuran esta parte de la planta.

Nada de esto ocurre en la madera de morta, de la que sólo conocemos los procesos generales que se han dado en su formación, pero ignoramos totalmente la regularidad, intensidad o grado en que los mismos se han producido en el interior del tronco de roble sumergido. Todo es aquí azar y falta de regularidad y previsibilidad. No sabemos, por ejemplo, si antes de caer al lecho del río o del pantano el árbol desarraigado estuvo algún tiempo fuera del medio acuoso protector, sometido a los procesos de degradación aerobia que explicamos en los capítulos anteriores. Tampoco sabemos si en los cientos o miles de años en que el árbol estuvo sumergido hubo algún momento en que, por disminución del nivel de las aguas (por sequías u otros motivos) el tronco emergió total o parcialmente del agua, siendo entonces objeto de las mencionadas agresiones por bacterias aerobias, hongos o insectos. Como tampoco sabemos si la acción de las bacterias anaerobias (aquellas que no necesitan aire para vivir) ha sido muy intensa o no, porque aunque es cierto, como dijimos, que la acción de este tipo de bacterias es mucho mas lenta que la de la bacterias aerobias, no es menos cierto que han tenido cientos o miles de años para poder desarrollar (al menos parcialmente o en algunos puntos del interior del tronco) su destructiva labor.

Y aún podríamos hablar de otra incertidumbre. Cuando se sacan los troncos de morta de los ríos o zonas pantanosas para su utilización en la fabricación de pipas y otros objetos, el empapado tronco debe de permanecer al menos dos años secándose lentamente al aire en los almacenes del artesano que va a utilizar esta madera. Y nada garantiza que en ese tiempo el tronco de morta no pueda sufrir en algún punto, tanto exterior como interior (especialmente en aquellos donde la acción de aportación de hierro y sales minerales no fue completa), la destructiva y disgregadora acción que sufren todos los vegetales (y animales) muertos en contacto con el aire (y con las bacterias y demás especies saprofitas que él viven) .

Ninguna seguridad tenemos, por tanto, de que el interior de un tronco de morta sea homogéneo y toda la madera presente las mismas características favorables que la hacen adecuada para fabricar pipas. Ninguna certeza tenemos sobre la regularidad y completa finalización de los procesos que hacen que esa madera sea útil para fabrica pipas. Y lo digo con cono-cimiento de causa y por propia experiencia.

Cuando compré mi segunda pipa de morta (por discreción no diré el nombre del artesano), la primera fumada con ella fue absolutamente normal. Siendo un material en el que yo no había fumado nunca, las fumadas las hacía con las máximas precauciones, no dejando que la pipa se calentara demasiado y anotando todos los datos e impresiones que iba teniendo a lo largo de las fumadas. Pero cuando fumé esa pipa por segunda vez, y llevaba casi media cazoleta fumada, empecé a notar un olorcillo muy raro, totalmente distinto del tabaco que estaba fumando (Balkan Pipa Club), un olor que me recordaba al de un fuego encendido con esos listones de madera clara de las cajas en que se presentan en el mercado las frutas y las verduras (¿pino?). Inmediatamente dejé de fumar y con el atacador empecé a presionar muy lentamente el tabaco hacia el fondo de la cazoleta. Y cuál no sería mi sorpresa al observar que una parte de la pared del hornillo (mas o menos a la mitad de su altura) se había desprendido, dejando al descubierto una especie de nicho, cueva u oquedad, en forma de huevo, de unos 7 mm de altura y unos 5 mm de anchura, absolutamente lleno de una sustancia de color marrón (bastante claro), que a primera vista parecía serrín.

Con una pequeña espátula vacié esa sustancia en un pequeño vidrio de reloj de laboratorio y la examiné con una lupa de relojero. No cabía duda, aquello era serrín, un serrín grueso, seco y suelto, con un ligero tufillo de tostado, pero serrín. Con exactamente la misma apariencia y textura que aquella madera deshecha y desmenuzada que encontramos en los tocones y árboles muertos que vemos en el bosque. Y aquel serrín había salido de un huevo oculto en la gruesa pared de una pipa de morta. Después de siglos de oscuridad y silencio, las inequívocas señales de la muerte y la degradación de una pequeña parte de la materia vegetal de lo que en su día fue un alto y lozano roble, salían ahora a la luz desde el huevo protector en el que habían permanecido ocultas, desapercibidas por todos los que habían manejado y trabajado este material. La muerte en el huevo.

No voy a hablar ahora del tono de los primeros e-mails que intercambié con el artesano que había fabricado la pipa, que de entrada sostenía que había sido yo, al fumar la pipa de forma inadecuada, el culpable del desastre. Pronto comprendió que no estaba tratando con ningún fumador de pipa ignorante o falto de experiencia, como también yo comprendí que el artesano no era responsable de algo que, con los medios de que disponía, era imposible detectar. Prometió hacerme la mejor pipa de morta que él fuera capaz de fabricar en sustitución de la defectuosa, de la forma y el tamaño que yo quisiera, lisa o arenada. Cuando yo le dije que hacer una pipa de morta lisa no tenía mucho sentido, habida cuenta que uno de los problemas de esas pipas es precisamente el calentamiento excesivo (que se palía en parte aumentando la superficie de radiación del calor mediante el arenado), me tuvo que dar la razón.

Hoy tengo la nueva pipa, y la he fumado ya 5 o 6 veces sin problemas. Pero toco madera (y no precisamente de morta). Sobre todos los fumadores de pipas de morta (sean éstas de la marca, calidad o precios que sean) pende siempre una espada de Damocles, la amenaza constante de que en las paredes o el fondo del hornillo se les abra un maligno huevo lleno de serrín. Si el huevo es pequeño (de 2 o 3 milímetros de diámetro), dejará una pequeña oquedad en la madera (una vez nos hayamos fumado, quizás sin darnos cuenta, el serrín mezclado con nuestro tabaco favorito). Si el huevo es mas grande, la oquedad que quedará en la morta será mayor, incrementando el peligro de que tarde o temprano traspase hasta la parte exterior de la cazoleta. Sin perjuicio de lo que diremos mas adelante en la sección de “PREGUNTAS PERTINENTES”, ningún fumador de pipas de morta se libra de esa amenaza. Los huevos de la muerte siempre pueden estar al acecho.


PRECIOS

El precio de una buena pipa de morta suele estar entre los 300 y los 500 euros. Ese es el precio de las pipas fabricadas por Paolo Becker, Josef Prammer, Tom Richard o Trever Talbert, por citar aquellos que en los foros reciben mas encendidos elogios, especialmente por parte de los fumadores de pipa de EEUU, donde las pipas de morta gozan de una creciente aceptación. En la página de Bisgaard Pipes (http://www.aab-taxfreepipes.com/) podéis ver una elegante pipa de morta del artesano portugués (pero afincado en Dinamarca) Joao Ries, al precio de 765,31 euros. Lo que, a tenor de lo que se ha expuesto en este estudio, parece sencillamente una barbaridad.

BIBILIOGRAFÍA

1.- El estudio mas serio y completo que yo conozco sobre la madera de morta es el realizado el año 2009 por Michael Grabner y Thomas Ters, del Instituto de Ciencia y Tecnología de la Madera del la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias Aplicadas de la Vida de Viena (www.pfeifen-prammer.com/files/pfeifen.../Morta.pd...‎) .

Este trabajo fue realizado por encargo del artesano austriaco Josef Prammer, preocupado por el creciente número de fabricantes de pipas que estaban vendiendo como pipas de morta productos de muy mala calidad, recurriendo a prácticas tan inmorales y desvergonzadas como el teñido de la pipa con tintes o barnices negros, para conseguir la fúnebre apariencia que tiene este material.

2.- En Pipedia (pipedia.org/wiki/Creating_Pipes_From_Morta‎) aparece una excelente y pormenorizada explicación del artesano americano Trever Talbert (que en la actualidad reside en Francia) sobre las distintas fases de fabricación de una pipa de morta. La exposición del tema es muy clara, con fotografías que ilustran muy bien el texto y sin errores de bulto, por lo que recomiendo esta página.

En la web aparecen otros muchos sitios donde se habla de las pipas de morta. La mayoría de ellos contienen información imprecisa, verdades a medias o gravísimos errores, si perjuicio de que en alguna de esas páginas (como la del artesano croata Davorin Denovic) podamos encontrar algún dato de interés. No puedo recomendar ninguna de esas páginas.

PREGUNTAS PERTINENTES


1 .- ¿Fuman las pipas de morta tan bien como las pipas de brezo?

Respuesta: Sí, pero con condiciones. Como la madera de morta tiene un calor específico inferior al del brezo y a la vez una mas alta conductividad térmica, se calienta mas con la fumada (si la pipa es arenada ese calentamiento excesivo se atenúa en parte, pero no totalmente). De manera que para fumar bien en una pipa de morta hay que tener especial cuidado, fumando muy pausadamente. No se puede recomendar la pipa de morta a un fumador novato o poco experimentado.

2.- ¿Cómo podríamos detectar previamente los defectos ocultos de una pipa de morta, esos “huevos” rellenos de serrín de los que se habla en el estudio?

Respuesta: No se me ocurre mas que una solución, y es la de utilizar una técnica que permita distinguir diferencias de densidad en el interior de la pipa (el serrín es mucho menos denso que la dura madera de morta), es decir, el examen con rayos X. Naturalmente que los aparatos para conseguir esa detección de los defectos en el interior de la pipa deberían tenerlos los artesanos que las fabrican (con lo que la cantidad de material desechado sería aún mayor, con el consiguiente aumento del precio de la pipa). Porque lo que no se puede pretender es que el fumador vaya al hospital con su pipa de morta para que le hagan una radiografía, exponiéndose a la cuchufleta de la enfermera graciosa que le diga: I si la pipa ja és morta, perquè punyetes vol que la miri per raigs X?
La sugerencia que desde este foro hago a todos los artesanos que fabrican pipas de morta no parece tan descabellada si tenemos en cuenta que la técnica de la microscopía de rayos X ya viene utilizándose con éxito en diversos sectores industriales para detectar defectos ocultos en tuberías de acero y otros metales, soldaduras, semiconductores, materiales de construcción, etc.

3.- ¿Resulta aconsejable tener alguna pipa de morta?

Respuesta: Si. Cualquier fumador de pipa que actue racionalmente y no desde pulsiones limítrofes con el trastorno obsesivo-compulsivo (que con cierta frecuencia padecen los coleccionistas de cualquier clase de objetos, incluidas las pipas), puede tener dos o tres pipas de morta entre las pipas que fume con habitualidad. Naturalmente que el riesgo de que en esas pipas de morta aparezcan los defectos internos a que se ha hecho mención en este estudio existe siempre. Y también parece claro que esos defectos pueden tardar en aflorar si la pipa (al igual que ocurre en el brezo) no se somete a la prueba definitiva de fumarlas el número suficiente de veces. Circunstancia ésta de la que se aprovechan un buen número de artesanos (de una y otra clase de pipas).

4.- ¿Podrían las pipas de morta sustituir totalmente a las pipas de brezo?

Respuesta: No en la actualidad. Lo que no excluye que en el futuro, ante la creciente carencia de cepas de brezo de buena calidad, se pueda encontrar un material sintético o semisintético donde se reproduzcan las cualidades fumatorias de la pipa de morta (resistencia a la combustión, muy buena capacidad de absorción de la humedad y carácter “neutro”), siempre que ese material tenga la homogeneidad de composición de la que hoy carece la madera de un desconocido número de pipas de morta (mientras no se apliquen técnicas para comprobar esa composición interna).

5.- ¿Es cierto que las mezclas de tabaco con latakia en su composición tienen un sabor/olor mejor cuando se fuman en una pipa de morta?

Respuesta: No. Ese es uno de los bulos o leyendas que se han extendido entre los fumadores de pipas de morta. La ausencia de impregnación del tabaco con sabores procedentes de la pipa (lo que se conoce con el nombre de “neutralidad”) se produce en la pipa de morta con cualquier tipo de tabaco, y su efecto favorable o desfavorable dependerá de las preferencias del fumador (a la mayoría de los fumadores les gusta el sabor que el brezo confiere a la fumada).

6º.- ¿Necesitan las pipas de morta cuidados especiales?

Respuesta: No, salvo en lo que se refiere a su menor resistencia al impacto (en comparación con las pipas de brezo), que hace que con un golpe fuerte se pueda fracturar. Cualquier pipa de morta (como las de brezo) debe ser limpiada después de la fumada con una o varias escobillas, para retirar la mayor parte de la materia alquitranosa que se haya depositado en el fondo del hornillo y en el caño y la cánula de la pipa. En cuanto a la humedad, también deben dejarse descansar el tiempo suficiente al aire para que, por evaporación natural, se alcance la humedad de equilibrio de cerca del 12%, de la que se ha hablado en este trabajo. Si en las pipas de morta ese tiempo de “descanso” es menor (en la mayoría de los casos bastan 24 horas) se debe a que normalmente se ha acumulado menos humedad en los poros de la pipa durante la fumada, tal como se explicaba en este estudio.


Naturalmente que se pueden formular muchas otras preguntas pertinentes sobre la madera de morta y las pipas de morta, que estoy dispuesto a contestar en este foro en lo que a mi conocimiento alcance y según mi leal entender.

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Re: Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

Mensaje por Invitado el 2014-04-09, 05:11

Artesanos que fabrican buenas pipas "morta":

Paolo Becker
Il Duca
Tom Richard
Moretti
Josef Prammer
Davorin Denovic (sólo las negras)
Chris Askwith
Todd Harris
Trever Talbert
Reiner Thilo
Werner Mummert








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Re: Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

Mensaje por jarabedepinza el 2014-04-09, 11:44

Gracias Moises por tan interesante e ilustrativa aportacion, yo desconocia lo de los "huevos".

Muchas gracias.




















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Re: Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

Mensaje por Mac Arthur el 2014-04-09, 13:11

Muy buena y detallada explicación. La duda que me quedó es si todas las pipas llevan un huevo dentro o en su caso fue para preservar una pipa que el artesano hizo?
Muchas gracias por compartirlo.
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Mac Arthur

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Re: Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

Mensaje por Invitado el 2014-04-14, 02:55

De nada. El mérito no es mío, sólo he compartido un poco de la sabiduría pipera de don Pepe con ustedes. Sé que a él no le importará que haga públicos sus textos en otros foros diferentes al que fueron destinados: el foro del Pipa Club España, que es de acceso único a los socios.

Y lo del huevo, pues es una lotería.
Si tienes suerte, tu pipa de morta no llevará huevo.

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Re: Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

Mensaje por Mac Arthur el 2014-04-14, 03:23

Moisés escribió:De nada. El mérito no es mío, sólo he compartido un poco de la sabiduría pipera de don Pepe con ustedes. Sé que a él no le importará que haga públicos sus textos en otros foros diferentes al que fueron destinados: el foro del Pipa Club España, que es de acceso único a los socios.

Y lo del huevo, pues es una lotería.
Si tienes suerte, tu pipa de morta no llevará huevo.
Comprendido, muchas gracias, Don Moisés.
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Re: Pipas de morta, quien las posea que cuente sus experiencias.

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